Esta noticia tiene algo de tiempo, pero es tan difícil de creer (y a la vez simpática, aunque no para el paciente) que no me he podido resistir a hacer mención de ella.

Naum Ciomu, un cirujano rumano, sufrió un ataque de nervios mientras operaba a Nelu Radonescu de una malformación testicular,a raíz de esto, amputó el pene al paciente y lo troceó en la mesa de operaciones ante la mirada atónita del resto del equipo quirúrgico...

Sufrió este ataque de locura tras cortar por error el conducto urinario, y claro... de perdidos al río. No quiero imaginar la ausencia que debió notar el paciente al despertar.

El cirujano perdió su licencia y se vió obligado a pagar 30.900 euros para una operación de reconstrucción y 154.000 euros por daños y perjuicios.

Fuente: 20minutos